La historia de un vecino

«Te vas con una lágrima»: la historia del vecino de Tolhuin que vive del mar

Mientras muchos relacionan a Tolhuin con el trabajo en aserraderos o la turba, la historia de Brian tomó otro camino. Empezó en el mar cuando tenía 16 años, consiguió su libreta de embarque y aprendió el oficio navegando. Con el tiempo volvió a tierra, trabajó en distintos rubros y se instaló en la ciudad, pero la necesidad lo llevó nuevamente a embarcarse. “Esto lo hago desde los 16 años. Había dejado el mar, pero ahora se ocurrió otra vez por la necesidad que pasa cada uno”, contó.

Hoy su realidad vuelve a estar marcada por largas campañas de pesca y meses lejos de casa. Trabaja en tareas vinculadas a la captura de centolla, langostino, merluza y centollón, con jornadas extensas y despedidas difíciles. “Te vas con una lágrima y decís: dejar la casa, la familia y estar en el agua por seis meses duele”, expresó. También habló de la soledad que acompaña la vida embarcada: “Hay veces que me toca un mes o dos meses hablando solo con mis compañeros y te preparás mentalmente para seguir”.

Pero el mar también le dejó enseñanzas y recuerdos imposibles de olvidar. “El mar me enseñó primero a pensar y después hablar. Me cambió mucho”, afirmó. Entre paisajes y experiencias, también le tocó atravesar momentos extremos: recordó accidentes donde compañeros cayeron al agua y algunos no lograron sobrevivir. Aun así, mantiene un objetivo claro: “Estoy agradecido porque tengo salud y quiero navegar unos años más para después descansar en casa y disfrutar a mis hijos y a mi familia”.

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